Uno de los objetivos explícitos de la conquista y colonización de las tierras americanas fue la evangelización de los grupos indígenas y la extensión de la Iglesia Católica.
La religiosa es la más prolífica e importante de las manifestaciones arquitectónicas en el Nuevo Reino.
Esta arquitectura seguirá los mismos patrones básicos durante períodos muy largos.
En ese sentido no existe una “evolución” arquitectónica, sino la implantación y repetición de elementales tipos europeos.
Tres formas de la arquitectura religiosa:
1) Conventos
2) Iglesias Matrices
3) Templos Doctrineros
1) Conventos
Eran sedes para la vida conventual. Indicaba una de las alternativas posibles de servicio religioso y representaba básicamente la escogencia de una forma de vida.
Ensimismamiento o interiorización: Principal característica de los conventos, que se expresa en el volcamiento de la construcción hacia un claustro central.
Sirve simultáneamente a la comunidad religiosa y a la comunidad social.
Dependían para sus construcciones de las donaciones y recolecciones de dinero. Esto determino la lentitud de los procesos constructivos extendiéndose a lo largo de varias décadas.
También a causa de esto, la construcción no contemplaba un “proyecto” original. A pesar de esto los conventos terminaron teniendo una unidad arquitectónica incuestionable.
El tipo convento obedece: A una iglesia adyacente a un patio rodeado de tres alas para alojamiento.
El claustro posee una arcada o pórtico que marca unos corredores cubiertos para deambulatorios que sirven de transición entre el edificio mismo y el patio.
Los conventos se hacían en ciudades grandes pues ocupaban grandes áreas, pues además de las construcciones mismas, reservaban terrenos para huertos y animales domésticos y a veces cumplían la función de parroquia.
Son escasos los conventos construidos en las afueras, como La Popa en Cartagena.
El tipo estándar de todos los conventos, da cuenta de la pobreza intelectual y de mano de obra: “columnas de piedra de fuste circular y capitel vagamente románico, arcos de idéntico peralte, parecido ritmo modular, iguales proporciones en altura y la misma técnica de ejecución de roscas de ladrillo en los arcos” (Germán Téllez).
Nota: Obviamente muchos de estos conventos han sido remodelados, ampliados o demolidos, por lo que es difícil establecer con precisión sus aspectos y tipologías originales. Muchas iglesias conventuales persisten hoy en día aisladas de su contexto conventual original y se analizan como Iglesias Matrices o Parroquiales.
convento de la candelaria, Boyacá
Convento del santo ecce-homo
2) Iglesias Matrices o Parroquiales:
La Iglesia era la primera construcción que se planteaba a la hora de fundar una población. A medida que los núcleos urbanos crecían o se consolidaban, el templo primitivo mejoraba, se remodelaba o se ampliaba. Era usual, por ejemplo, que se hicieran dos, tres o más iglesias matrices superpuestas, sustituyendo las originales de madera y paja por construcciones más sólidas hasta llegar al punto de “suficiencia” correspondiente con el tamaño de la población.
De este modo, la Iglesia era simultáneamente símbolo religioso y símbolo de la población.
Existieron tres tipos de Iglesias Matrices o Parroquiales:
1. Iglesias Elementales – Tipos constructivos más sencillos:
Una sola nave, angosta y profunda, muros de tapia pisada cubiertos con una estructura en madera –de par y nudillo- sobre la que se colocaba la techumbre de paja o teja. “Caja rectangular” horadada por unas pocas ventanas, con una segmentación espacial interna insinuada por unos pocos elementos: el arco toral, que enmarca el altar; el coro alto a la entrada y la concavidad formada por los tirantes y el techo mismo. Sobre esta arquitectura desnuda se aplicaba una película ornamental, con pinturas sobre los muros o con retablos tallados a manera de telón de fondo del altar. Generalmente, el muro principal se elevaba unas varas por encima del techo, con el fin de formar un campanario –o espadaña-; la apariencia exterior se completaba con un tratamiento especial de la portada de entrada. Más que una fachada, era un cerramiento con dos elementos destacados: la espadaña ó el campanario y la portada. Las variaciones respecto a este tipo se encuentran precisamente en las diferencias ornamentales de portadas y espadañas (a veces integradas a la iglesia, a veces independientes). Pocas subsisten hasta hoy.
2. Iglesia de tres naves – Mayores dimensiones y complejidad constructiva:
El espacio básico sigue siendo una caja angosta y alargada con el dominio visual del altar enmarcado por el arco toral; sin embargo, la presencia de naves laterales, marcadas por columnas o arcos y diferente altura del techo y la aparición de altares o capillas a lo largo de los muros de los costados, produce una segmentación y una dinámica espacial en sentido transversal que no posee el tipo anterior.
Estas iglesias integran, generalmente, elementos como el bautisterio, la sacristía, la sala capitular y escaleras para subir al coro, que hacen más compleja su estructura. Al exterior aparecen los mismos portada y campanario, generalmente espadañas, aunque como torres en algunos casos. La estructura de tres naves implica tres puertas, una principal y dos laterales, lo que introduce simetría y jerarquía.
3. Catedrales – Sedes episcopales:
En el Siglo XVI, se establecieron 6 sedes episcopales en Santa María del Darién (trasladada a Panamá), Panamá, Santa Marta, Cartagena, Popayán y Bogotá. Pero Panamá, Santa Marta, Popayán y Bogotá fueron reemplazadas por otras erigidas posteriormente, de modo que la Catedral de Cartagena es la única que subsiste con las características básicas. Paralelamente, la importancia de Tunja, sin ser sede episcopal, permite la creación de una Iglesia de proporciones catedralicias que se suma a esta categoría, aunque, ante una muestra tan reducida –Cartagena y Tunja-, no puede hablarse de una “tipología”, sino más bien de un ejemplo elaborado de la Iglesia de tres naves.
Iglesia de San Pedro Claver - Cartagena de indias
3) Centros Doctrineros:
Edificados en zonas de alta densidad indígena y con el objetivo de convertir a los indios a la fe católica. Un centro doctrinero completo constaba de una estructura espacial (una “plaza”), y cinco elementos básicos –aunque no siempre aparecen todos-, que son: un templo (de una sola nave, para españoles), una capilla abierta (o cobertizo, para indios), una casa cural, unas capillas posas (para “sentar” los santos en las procesiones) y una cruz atrial (representación simbólica del nuevo credo, puesta en el centro de la plaza).
Se argumenta que los indios tenían desconfianza para entrar en los templos españoles y por lo tanto los misioneros aprovechaban las concentraciones de indios alrededor de los mercados, de modo que la plaza misma se constituía en el espacio religioso primordial, además de suplir otras necesidades cívicas.
La importancia del centro doctrinero no radica en su excelencia arquitectónica, de hecho eran construcciones muy sencillas, sino en su condición de representar un sistema de ordenamiento espacial urbano alternativo a la fundación formal de ciudades. De las pocas muestras subsistentes, el más completo es el centro doctrinero de Sutatausa, que posee el templo original y las cuatro capillas posas (3 originales, 1 reconstruida).
Conjunto doctrinero de Sachica - Boyacá del siglo XVII



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